Agua maya


Un instante de fantasía



A contraluz


Everglades



En la distancia…
Eres uno más… un rockstar más de los muchos que han pasado por las trampas del dinero y de la fama. Casi perdiste la voz, casi… Entre la música y las drogas, fuiste uno más de los que desvariaron, de los que abandonaron. De los que nos dejaron solos entre las letras y los sonidos. Porque aquello era demasiado, porque había que reinventarse. Eres uno más de los demás. Y sin embargo. En lo más alto del templo de los recuerdos olvidados y los sueños frustrados, esa noche me senté… y lloré al oir tu voz prestada cantando una canción sobre la distancia.
Piedras milenarias
Estoy sentada sobre el pasto, rodeada de historia y de la noche, profunda que envuelve los sonidos de la vida. Estoy en paz, protegida por los sueños de las personas que alguna vez habitaron lo que ahora son sólo piedras antiguas.
Los días sin luna, cuando el cielo es un tapiz de puntos luminosos vengo a sentarme aquí, sobre el pasto, de frente al este, a hacerle compañía a los recuerdos. En la hora más profunda, cuando lo único que escucho es mi propia respiración, abro lentamente los ojos. Ya no hay noche, ya no hay estrellas, no estoy sola. Veo colores, rostros, vida. Escucho una lengua antigua. Las piedras milenarias han sido colocadas por manos expertas hace un instante. No son historia, son presente.
Me quedo muy quieta observando sin ser observada, como una intrusa en un mundo olvidado. Es curioso pensar que en cientos de años estas piedras y los trozos de este presente tendrán que ser descubiertos y un poco adivinados. Yo los tengo aquí, al alcance de mis manos, de mis pensamientos.
Una noche hace muchas noches, un niño se sentó frente a mí y me miró a los ojos. Extendí lentamente los dedos, un momento más y estoy segura de que podía haber tocado su rostro. Se rió como sólo se ríen los niños y todo se desvaneció. Regresaron la noche, las estrellas y las piedras milenarias.
¿Podrá acompañarme alguien más en esta aventura? ¿O estará destinada a ser sólo para mí y mis sentidos? Porque no lo estoy soñando, estoy realmente viviendo junto a ellos, en un instante de hace mil años. Quisiera que pudieras acompañarme, a descubrir las verdades que esconden estas piedras, a imaginar que en realidad nunca se fueron, que aún viven aquí y son parte de lo que hacemos día con día al contar su historia.
Ayer, en otra vida



El sueño más profundo

La muerte es el instante…

*De una frase de José Vasconcelos.



