30
Nov
09

Tikal

Tikal, GuatemalaSólo puedes mirar arriba, al cielo, y admirar lo que nuestros antepasados mayas dejaron como evidencia de su paso por esta mágica tierra.

26
Nov
09

Palabra

Busco una palabra en el diccionario polvoso de mi subconciencia. Es una palabra mágica, que iluminó los días más oscuros de mi infancia. Repaso volúmenes enteros de recuerdos, los que se encuentran a la mano, recuerdos felices, recuerdos dolorosos, pero que están siempre presentes. En mis historias y en la historia de la familia. Esas anécdotas que se cuentan en las reuniones, y cuando algún amigo quiere descubrir alguno de los más vergonzosos secretos de cuando aún no era quien soy ahora.

Pero la palabra que busco no está en ediciones ligeras, recuerdos para salir del paso. Tengo que adentrarme un poco más, romper las cadenas que la mente temerosa ha puesto por voluntad propia. Ediciones pesadas, en pasta dura, imposibles de mover. Bajo las cuales seguro existen recuerdos que prefieren no ver jamás la luz del día. Ni de la noche.

Tal vez estoy en la sección equivocada. No es sólo un recuerdo. Tal vez sea un invento. De esos inventos que inventan los niños solitarios, que se encuentran aburridos de leer siempre las mismas palabras en los mismos libros de texto escolares. Que han sido reprendidos por asaltar libreros ajenos con lecturas que exaltan imaginaciones no controlables. Ni a esa edad ni nunca. Libros que desaparecieron misteriosamente, dejando espacios que se cubrieron de polvo con el paso de los años.

No sé. O quizá fue una palabra inventada por una madre preocupada por las pesadillas recurrentes que entraban por la ventana para espantar los dulces sueños que deben soñar las niñas que se portan bien. Horas y horas robadas al sueño para adormecer a una pequeña que no quería volver jamás al país de los sueños porque era siempre donde los peores temores se cumplían. Y se repetían. Algo tuvo que inventar para hacerme dormir de nuevo. Algo tuve que creer para convencerme que nadie quería robarme la vida mientras dormía. Ni mis juguetes.

O fue una palabra en un idioma extraño, que la primera amiga que tuve en el mundo me dijo para que nunca la olvidara. Y aún no la olvido. Once vidas he vivido desde entonces, y aún nos veo luz y sombra, mano con mano recorriendo los pasillos de la escuela aquél último día de despedida, de ese país extraño que nos quería pero no nos quería dentro de sus fronteras. O frontera, porque en realidad sólo tiene una, hacia el sur maldito que le da de comer, que le limpia sus casas, que educa a sus hijos. Que ahora hablan también mi idioma.

Palabra. Magia. Palabra mágica.

¿Qué fue de tí? ¿Dónde te escondes?

A B C D …

W X Y Z

Mi diccionario no me da ninguna respuesta. Ni mi conciencia.

Y la subconciencia me ha pedido que la deje tranquila.

Así que tendré que pedirte que te inventes una nueva palabra, para tí, para mí, para el recuerdo… y me la dejes envuelta bajo la almohada cuando sea la hora en que debas marcharte.

10
Nov
09

Luz y vidrio

Luz y vidrioLuz que logra colarse y diluirse a través de los colores de un vitral en la iglesia de Altenberg, Alemania.

09
Nov
09

Ausencia

Y no sé que hacer.

Te observo y la tarde cae. Hojas que escapan del árbol que las ha cuidado todo el verano.

¿Te hablo? ¿callo? ¿me escondo? ¿grito?

Una fotografía me dice que aún no te has ido, que tu cuerpo sigue conmigo. Pero el eco de esta habitación no miente, tu presencia es ausencia, silencio que rebota en estas cuatro paredes y taladra cada uno de mis sentidos. Y juego a cerrar los ojos, a darte la espalda. A dejar de respirar.

Uno, dos, tres, diez, veinte…

¡Aire!

Si es que suspiras, me robas el alma.

Me miras sin mirarme. Ya es de noche. Te desvaneces en la oscuridad y el viento que sopla ahí afuera, en la ciudad que impaciente espera que abras la puerta y te marches.

Miro la fotografía. No estás más ahí.

Han pasado los años. Tu ausencia es presencia en mis recuerdos. Y no sé que hacer.

Sólo puedo extrañarte.

Y dejarte una rosa donde descansan tus cenizas.

Cuando vuelva a casa… algún día.

30
Oct
09

Mujer y un castillo

Mujer y castilloGuardiana de un castillo que ha visto pasar la historia y ha sido parte de la historia: guerra, soldados, escuela, niños… en Köningswinter, Alemania.

30
Oct
09

Trópico de Cáncer

Trópico de cáncer¡Ahí arriba! Explicación sobre los equinoccios y solsticios en el monumento en el Trópico de Cáncer en San Luis Potosí, México.

16
Oct
09

Otoño

Cada vez amanece más tarde. Y es más fría la mañana.

Luna llena que sigue mis pasos por una calle vacía de una ciudad dormida. El eco choca con puertas y ventanas cerradas, y luces inciertas alumbran mis sentidos. Mi respiración se eleva en forma de vapor hasta perderse entre las ramas bajas de los árboles. Las hojas parecen más amarillas, más rojas.

Otoño. Un par de semanas. Tal vez dos.

Y ha llegado el invierno.

De pronto, sin aviso. Se ha instalado en las calles, en los parques, en los corazones.

Pero al final llego a casa.

Aquí aún hay vida, somos ajenas a la ciudad que se retrae, que se esconde bajo las hojas de los árboles, olvidadas por el otoño. El frío se cuela por las ventanas, invade sin permiso las habitaciones. Pero no nos define, no nos inquieta.

Esta ciudad es nuestra, otoño, invierno, frío, lluvia.

Al final volverá la primavera.

18
Sep
09

Sed

Camino sola por la orilla de un mar oscuro. Las olas danzantes llegan hasta mis pies, en un pobre intento de hacerme compañía. Escucho mi nombre susurrado por el viento, ahí muy lejos, a través del mar.

¿Alguna vez le has contado tus secretos al viento? ¿Le contaste sobre mí, le dijiste mi nombre?

Mis pensamientos están ahora llenos de recuerdos sobre tí, creo que te has puesto de acuerdo con el viento para que me hable al oído sobre tí. Y con el mar, pues alguna vez tú me lo dijiste. Que desnudaste tu alma, que desnudaste tu cuerpo.

Y es ahora el mar quien me acaricia lentamente, quien me invita a conocer sus profundidades. Para poder sentirme como tú me sientes. Para imaginar que estoy contigo.

Pero yo sigo caminando, ignorando al viento susurrante, al mar incitante.

Sed.

Lluvia.

El viento me conoce. Caen gotas de nubes nuevas. Una, dos, veinte, mil. Gotas frías, que buscan saciar mi sed. Y sigo caminando. Con los brazos extendidos y el rostro hacia el firmamento. Esta lluvia es perfecta. Cortina de agua, sin destellos de luz, sin quejas del cielo.

Tantos recuerdos.

De mi soledad escondida tras un árbol, esperando el momento oportuno para volver a mi lado: cuando tus labios se separaran de los míos, cuando el viento dejara por fin de contarme tus secretos, cuando el mar una noche se secara, cuando por fin mi sed de tí se saciara.

Vuelvo ahora sobre mis pasos. Aún es de noche y llueve. Aún me llama el viento, aún existe el mar.

Sed.

Tú.

24
Ago
09

Sueño de un recuerdo

Camino de noche por aquel desierto de arena suave y colinas exageradas que leí alguna vez en un cuento sin final feliz. A mis espaldas, una luna tímida intenta conducirme de vuelta a casa pero mi sombra se traga en silenciomis pasos.

No sé aún si es un sueño, o algún recuerdo suicida.

Busco sin encontrar algún refugio de este miedo no animal. Que ha roto mi valentía de papel, que se diluye en mi humanidad. ¿Quién se atreve a no ser cobarde, dentro de los laberintos oscuros de la mente propia? ¡Confieso mi falta de valentía! Esta noche quisiera correr y llegar a un lugar no dibujado por mi memoria, a un lugar inmaculado como la primera página de un cuaderno en blanco.

No existe otro lugar en este lugar. Arena infinita, reflejo de estrellas. La luna ha aceptado su derrota momentánea y se escabulle tras la única nube que se encuentra en el cielo. ¿Qué hago yo con este silencio? ¿A quién culpo de esta soledad? Y decido correr sólo para poder escuchar la sangre que corre por mis venas, al corazón desbocado suplicando una razón que lo haga detenerse para siempre.

Caigo, como debía pasar según el libreto de mi causalidad. Y mientras caigo me doy cuenta que nunca debí aceptar ese libreto, debí haber exigido más casualidad, una luna llena, un manantial.

Duermo sin soñar.

¿Qué es lo que sueña un condenado a muerte?

¿y el que lo ha de matar?

Debo despertar, aún no amanece, hay horas que aprovechar.

En este desierto temo encontrar, a un niño pequeño de otro lugar y que un borrego quiera para poder domesticar. Una rosa lo atormenta desde tiempo atrás, y yo ¿qué podría ofrecerle si es que no sé dibujar?

Una sonrisa se dibuja en mi rostro. Ahora estoy de nuevo en pie ¡sueño en verso! Culpo a la luna ausente, a las estrellas reflejadas en cada grano de arena. Doy vueltas en perfecto equilibrio, no sé por qué he caído antes. Cierro los ojos. Giro, giro, giro. Como si lo hubiese planeado, una melodía brota de mis labios. Una canción de cuna, para un niño pequeño, que nunca llegó. Que nunca llegará. Y aún estoy girando.

Abro los ojos. Amanece.

Lágrimas de vida, el desierto no es más un desierto. Pasto, flores, árboles que crecen mientras observo. Alto, alto, hasta el cielo. Que suben mientras sube el sol. Se han alimentado de recuerdos.

Te veo a lo lejos, silueta contra el sol.

Me llamas. No recuerdo si ese es mi nombre. No soy valiente, no soy cobarde. ¿Quién soy yo sin recuerdos, sin luna, sin desierto? Mi sombra ha llamado al viento. Te acercas mientras me envuelve, mientras me penetra, cada poro, cada suspiro. Un abrazo, del viento, tuyo. Me disuelvo y todo se disuelve conmigo. La luz, el bosque, mi sombra, tú.

Somos polvo de desierto, arena de un sueño, de un recuerdo suicida.

¡Despierta!

Tal vez esté escrito ahora un final feliz.

09
Ago
09

Delirio

Espero que desesperes, como yo he desesperado antes. ¿Quién fue el que cruzó nuestros caminos? ¿Debo prenderle una veladora para que nos mantenga unidos? ¿o es que debo rezar para que nuestros destinos se separen? Llevo años intentando olvidar que me amaste, llevo años intentando amarte de igual manera. Pero mi amor se escapa bajo la rendija de la puerta, en la transparencia de las ventanas.

Algo me ata a tí, a tus sueños, que no sé poner en palabras. Y aunque ahora nos separa la distancia y las palabras no pronunciadas, aún espero amarte. Aún esperas que te ame. En la desesperación que nos invade, al estar cerca, al estar lejos, ¿cómo se vive el amor cuando no es amor? ¿qué se esconde tras la pasión? ¿cuánto dura una ilusión?

Desesperas sin desesperar, ¿cómo haces para amarme en esta soledad? Pero no estoy sola, ni cuando estoy contigo ni cuando estoy sin ti. Siempre hay alguien más, en mi mente, en mi corazón, en cada poro de mi ser. ¿No lo sientes? Cuando me abrazas, cuando me amas… siempre ha habido alguien más entre los dos.

Qué difícil poder decir al viento todo mi delirio. No quiero imaginar que te lo digo a tí, el dolor sería demasiado grande. Tu dolor, mi dolor. O tal vez fue que si te lo dije, gritando como si en ello se me fuera la vida y perdiendo todo en un instante.

Ahora recuerdo aquella noche, por eso es que aquí estoy hoy. Entre cuatro paredes blancas, con la mente nublada, con recuerdos de mentira. Hablándole a la nada, queriendo que desesperes, como yo he desesperado antes.

09
Ago
09

Desde un balcón…

Colonia (y un balcón)

Colonia (y un balcón)

La ciudad testigo de mi historia, Colonia desde mi balcón. Ahora, la ciudad es la misma, pero la vista desde mi ventana es diferente. ¿Qué historias podré contarle a la ciudad desde aquí?

02
Ago
09

Colonia (y un balcón)

Amanecí hoy en una nueva ciudad. Fría, lluviosa, imponente, majestuosa.

Y a pesar de estar acompañada, me sentí sola.

Salí al balcón, desnuda bajo la sábana que envolvía mi melancolía. Aún sentía su aroma sobre mi cuerpo y sus labios sobre mi piel. Pero algo faltaba. Aún no me sentía completa.

Y él culpaba a la ciudad, esta nueva ciudad. Por la magia que invadía mis pupilas, por los sonidos que inundaban mi ser.

Me di vuelta para observarlo. Dormido, tranquilo, en paz. Que dicha poder observarlo así, tenerlo junto a mí cuando afuera el frío y la lluvia calaban los huesos, y el ánimo de cualquier mente inquieta.

¿Por qué me sentía entonces así?

Tal vez era mi sangre indígena, diluida a través de la memoria de quienes me engendraron, la que presagiaba el mal agüero. Algo no iba bien, algo no iría bien. Y mientras lo observaba culpando a mis raíces, él se despertó. Me miró un largo rato, traspasándome el alma cada segundo con esos ojos profundos sabor a miel.

No pude pensar más.

La soledad y los presagios salieron derrotados por el balcón que yo ahora dejaba.

Dejé caer la sábana al pie de la cama, olvidando la ciudad fría y lluviosa en sus brazos y en su abrazo. Mientras la magia empezaba desde sus labios.

21
Jul
09

Una noche

Un día gris que parece no terminar nunca, pero termina. Y no quiero cerrar los ojos, no quiero dormir.

Hoy no quiero encontrarme sola entre los laberintos de mi inconsciencia. Esta noche, te confieso, no quiero soñar mis sueños.

Quiero sentir tu cuerpo junto al mío. Tu mano recorriendo mi espalda, dejando fuera a mis demonios, mis temores y mi tristeza. Préstame hoy tus sueños para soñar con ellos y perderme en tus recuerdos. Para conocer tus secretos.

Quiero cerrar los ojos y olvidar, lo que fue, lo que no fue. Lo que pudo ser.

Sólo pido una noche oscura que no acabe pronto. Y sentirte a mi lado custodiando mis sentidos. Una sola noche en que no sea necesario cerrar los ojos, para poder soñar tus sueños.

12
Jul
09

Canción de la estrella

Camino lentamente, camino paso a paso
en la oscuridad de esta noche, mi alma se cae a pedazos.
Avanzo susurrando estrofas de una vieja canción,
que cantaba antes, soñando, una vida llena de emoción.

Vida que nunca llegó, vida que se me escapó,
y aquí estoy sola para consumar aquél error.
Puedo sentir la arena que se desliza bajo mis pies,
mientras aquella vieja estrofa se me pierde en el ayer.

He llegado ya a la orilla, nada podrá salir mal,
ya sin esta pesadilla he llegado a mi final.
Esta oscura noche es testigo principal,
que una lágrima corre al tratar de recordar.

Y la brisa me trae de vuelta y busco una última respuesta.
Lejos, sobre el horizonte, una estrella brilla con impaciencia.
Ha estado siempre ahí, he sido tan ciega.

Estoy de regreso al camino, recogiendo mi alma a cada paso.
Aquella estrella ha sido mi salvación,
y voy cantando de nuevo aquella vieja canción.

12
Jul
09

Libertad

Pensé que así era morir,
caos, confusión,
y luego calma…
resignación del alma.

Me ahogaba
y respiraba paz.
La vida se me escapaba
y mi mente corría en libertad.




Escritos y fotografías de:

Un poco sobre mí…

Soñadora incansable, una de tantas. No soy una, somos varias que convivimos en armonía, casi siempre, en este cuerpo que llamo mío. Mi sombra, me sigue siempre, me delata a veces, se esconde en los días de lluvia.

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